Sunday, July 6, 2008

OBAMA Y LOS COLUMNISTAS PROGRES


Lo primero que hizo Obama al saberse nominado fue visitar el lobby judío. Era una visita programada con anterioridad, es cierto, pero el hecho no deja de ser significativo. Junto a una cariacontecida Hilary el primer candidato mulato -no es negro, en realidad- a la Casa Blanca afirmó ante un auditorio judío su compromiso con el Estado de Israel.
Yo soy de los que no acaban de fiarse de Obama. Y no porque no sea blanco -Dios me libre- sino porque lo veo vacuo, ligero, excesivamente mediático. He recibido muchos correos en los que se aseguraba que, aunque lo oculte, el senador por Illinois es musulmán. Tampoco me lo creo demasiado, aunque en los tiempos que corremos más vale no arriesgarse.
No cabe duda, por otra parte, que estamos ante un verdadero fenómeno. La sociedad norteamericana, harta de Bush, ha girado sus ojos hacia "algo nuevo". Pero creo que Obama no es Kennedy, ni siquiera Martin Luther King. Yo le veo un algo de Zapatero, y quizá de ahí nazca mi desconfianza.
Seguro que los columnistas que se las dan de progres -el Ferran Aguiló, el Lorenzo "Sacerdote", o el gran Matias Vallés, la lumbrera mediática y cariacontecida, acaban de encontrar un filón. Aunque no hayan estado nunca en Norteamérica -lo ignoro- o lo desconozcan casi todo acerca del intrincado sistema electoral de aquel país, ellos se hartarán de escribir tonterías. Dirán que Obama es de izquierdas, que su nominación responde a una especie de "conversión" del pueblo de los Estados Unidos al inquebrantable dogma izquierdista. Serán como unos niños con zapatos nuevos. Rojos, por supuesto. Luego ganará ese señor republicano y se quedarán con un palmo de narices. O no, porque a lo mejor Obama da la sorpresa y los columnistas del pijerío progresista mallorquín tienen ocasión de comprobar que en USA no hay más izquierda que la de las aceras.

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