Monday, March 24, 2008

humor judío (1)


En un compartimiento de un tren viajaban solo dos personas: un joven elegante y silencioso y, frente a él, Myriam, una anciana judía.
A los pocos minutos de ponerse en marcha el tren, Myriam quiso conversar con el joven y sin muchos preámbulos le interrumpió su silencio para preguntarle:
-¿Dígame, señor, es usted judío?
El joven la miro sorprendido y le respondió:
-¿Yo,  judío? De ninguna manera.
Myriam, algo defraudada, guardo silencio un buen rato y luego insistió:
-¿Pero alguien de su familia es judío?.
-No. Ni yo, ni mis parientes son judíos.
De nuevo se produjo un silencio, pero a los pocos minutos Myriam dijo:
-¿Esta completamente seguro de que no es judío?
-Completamente seguro.
Pero como Myriam no se daba por vencida, el joven decidió darle el gusto para que terminara de interrogarlo y le dijo:
-Bueno, señora. Le voy a decir la verdad: soy judío.
-No me diga. ¡Así que es judío! Pues no lo parece.

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